Ayer fue un día algo extraño. Como cada día, después de comer salí a jugar con mis amigos y nos lo estábamos pasando muy bien... hasta que a mi amiga Águeda se le perdió el dinero que le había dado su madre. Lo necesitaba porque le había pedido su madre que hiciese la compra, y entonces se puso a llorar... Para lo que sigue no encuentro siquiera la forma de contároslo de forma escrita. Es por ello que he decidido recurrir a la narrativa digital. Si no conocéis este concepto, os diré que de esta forma os contaré la historia con la misma fuerza pero, en este caso, de una forma creativa e innovadora.
He utilizado una variedad multimedia digital que considero de gran interés como imágenes de avatares de Bitmoji, la voz real de mis mejores amigos y el montaje del vídeo gracias al programa de Filmora.